Mi Viaje Cervecero – Parte 4 – Delirium Tremens y Abadía de Achel

Retomando las crónicas de Mi Viaje Cervecero, en esta entrega les voy a traer dos de los lugares mas increíbles que visité en Bélgica: El Delirium Tremens y la Abadía Trapense de Achel. Las crónicas anteriores pueden verlas aquí. Voy a empezar por la noche de vuelta de Brujas, en la nos hicimos una escapada […]

Retomando las crónicas de Mi Viaje Cervecero, en esta entrega les voy a traer dos de los lugares mas increíbles que visité en Bélgica: El Delirium Tremens y la Abadía Trapense de Achel.

Las crónicas anteriores pueden verlas aquí.

Voy a empezar por la noche de vuelta de Brujas, en la nos hicimos una escapada para visitar el mítico “Delirium Tremens Café”. Este lugar ostenta el récord Guiness por ser el bar que mas cantidad de cervezas tiene disponible para tomar. Ellos tienen una carta que es como una revista de unas 150 páginas con alrededor de 2500 cervezas, cada una con su precio y la gran mayoría con un detalle de su sabor y/o elaboración. Garantizan en stock “al menos 2004 cervezas distintas”.

La vida está llena de decisiones difíciles…

Tiene un piso central con decenas de canillas con las mejores cervezas belgas tiradas, inclusive todas las de Abadía. Acá un video recorriendo la barra, lo que se vé atrás son los vasos de cada marca de cerveza. Para arrancar, nos tomamos las “de la casa”, es decir, Delirium Tremens y Delirium Nocturn, su versión oscura y mas alcohólica. El lugar tiene no solo varios pisos en ese edificio, sino varios edificios en la misma cuadra!!! Realmente es un delirio…

Luego de las Delirium, nos fuimos al Hoppy Loft que, obviamente como su nombre lo indica, tiene todas las cervezas lupuladas, inclusive de Estados Unidos. Hay varias cervecerías Belgas que están encontrando atractivo el tener un producto muy lupulado, por si algo le faltara a este lugar increíble. Así, seguimos con una Les Rulles que ellos llaman “Saison” (de estación) pero que era una verdadera IPA!. Dog Fish, Sierra Nevada… todas tiradas. Atrás, una Urthel Hopit, con selección de lúpulos en flor, una Belgian Pale Ale con taste de IPA.

Para jugar, me puse a buscar en la carta a ver si encontraba alguna cerveza que no tengan. En la sección de cervezas de guarda encontré una cerveza de la cual había leído bastante: Pannepot Grand Reserve, en este caso del 2006. Es de Old Fuherman´s, una Age Ale. Lo más loco es que se la pedí al mozo y al toque me trae la botella y su respectivo vaso. Dónde las tienen?!?!? El lugar es inmenso! La verdad sorprende… El sabor está entre medio de una Imperial Stout y una Barley Wine, una exquisitez total. Sirvieron primero el copón con la cerveza cristalina, decantada, luego en una copa más chica, tipo degustación, el final de la botella con las levaduras. Uno puede elegir entre tomar solo la cerveza decantada, tomar los dos o mezclarlos en el copón. Probé todas las combinaciones… primero del copón, después de la copa de degustación, al final la mezcla.

Después de ese día agitado ene l que habíamos estado en Brujas muy temprano, nos teníamos que preparar para levantarnos temprano el domingo y cruzar casi toda Bélgica hacia Holanda, en la frontera, donde se encuentra la Abadía de Achel. Así que nos fuimos caminando tranquilos al hostel y, obiamente, pasamos por el sótano. 🙂
Terminamos la noche con Stella Artois tirada, nos pareció totalmente distinta a la que se comercializa aquí. También tomamos una Vedett, que también es una pils bastante lupulada.

Ahora sí, a descansar.

La Abadía Trapense de Achel

El domingo nos levantamos muy temprano para recorrer el camino de Bruselas a Achel, donde se encuentra la Abadía Trapense que dá nombre a una de las 6 cervezas que se comercializan con esa licencia, es decir, que se fabrican en un monasterio. Cinco de ellas están en Bélgica y una en Holanda.

Decidimos ir a Achel porque sabía que es la única Abadía que permite el ingreso al Monasterio, en las demás, solo se puede visitar el bar que está afuera y la verdad que recorrer varias horas (en las que no estoy tomando cerveza) para tomar en un bar la misma cerveza que podía tomar tirada en otros bares de Bruselas no me convencía. Así que fuimos hasta la ciudad de Achelse donde se encuentra la Abadía Benedictina. El edificio está en Bélgica y los jardines quedaron en el lado Holandés cuando se independizó el país y se trazaron las fronteras.

Al llegar nos topamos primero con el monasterio Benedictino.

En el centro de las edificaciones tiene un patio muy amplio con mesas para sentarse a comer y tomar las cervezas del monasterio.

Entramos al bar y pedimos las dos variedades que elaboran, que pueden servirse tiradas en el lugar: Blond y Bruin. La cerveza en sí no se destaca, pero el momento mágico de estar sentado allí disfrutando ese mítico lugar valió cada kilómetro del viaje. Y lo mejor estaba por llegar…

Nos pusimos a hablar con la chica que servía, le contamos de donde veníamos y que nosotros también hacíamos cerveza… Y nos invitó a conocer la sala de cocción!!! Nos permitió conocer la fábrica, nosotros solos unos minutos. Pueden ver un video acá de ese momento, y acá abajo algunas fotos:


Antes de volver visitamos los jardines que quedaron del otro lado de la frontera, detrás de la Catedral. Es una zona boscosa, con muchísimo verde, realmente hermosa.

Acá se vé sobre el camino, la línea divisoria entre Bélgica y Holanda

La vuelta fue muy tranquila, tanto que nos fuimos a tomar un té a la vieja estación de Bruselas. Ya no podemos mas de cerveza!!! Acá está el video que prueba que tomé (al menos una vez) algún líquido que no fue cerveza en esos cinco maravillosos días…

En la próxima entrega, tenemos la despedida de Bruselas con los dos últimos días, antes de emprender el retorno a Londres.

Semilla